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Factores de transferencia
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¿Qué son?
Los factores de transferencia son moléculas
naturales y microscópicas que residen en los cuerpos de todos
los animales. Son mensajeros que transmiten la información
inmunitaria sobre la presencia de una amenaza al sistema inmunitario,
ya sea externa o interna, y sobre cómo responder adecuadamente,
de célula inmunitaria a célula inmunitaria. ver
video
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Los factores de transferencia son producidos por los linfocitos con
inmunidad celular. Transportan la inmunidad celular antígeno
específica del linfocito fuente (hipersensibilidad retardada)
a los linfocitos no sensibilizados, o vírgenes. También
pueden incrementar la actividad de estimulación inmunitaria
no antígeno específica de los linfocitos receptores.
Los factores de transferencia transmiten la información
inmunitaria (reconocimiento de los agentes patógenos y respuesta
inmunitaria adecuada) a través de los factores inductores,
supresores y antígeno específicos.
El factor inductor permite que los factores de transferencia respalden
la respuesta inmunitaria de adaptación a las infecciones
virales, parásitos, malignidades, enfermedades bacterianas
y micro bacterianas, infecciones por hongos, trastornos autoinmunes
y enfermedades neurológicas. Este factor puede transferir
una respuesta inmunitaria en menos de 24 horas y reducir significativamente
o eliminar los síntomas de la enfermedad.
El factor supresor evita que el sistema inmunitario reaccione
en forma excesiva, por ejemplo al polen y a otros cuerpos extraños,
así como también a sí mismo como es el caso
del trastorno autoinmune.
El factor antígeno específico transporta etiquetas
que son vitales para que el sistema inmunitario identifique los
microbios y las células extrañas.
Los factores de transferencia se encuentran incluso en los sistemas
inmunitarios más primitivos. De por sí, los factores
inductores y supresores de los factores de transferencia son universales
y pueden transferir la inmunidad, atravesando la barrera de las
especies. En consecuencia, los factores de transferencia de una
vaca pueden dotar de inmunidad a una persona. El factor antígeno
específico puede transferir inmunidad entre especies cuando
existe una coincidencia entre los agentes patógenos antígeno
específicos, como ser en la viruela y la vaccinia, la Escherichia
Coli, etc.
Se cree que los factores de transferencia contienen proteínas
y ARN (ácido ribonucleico), pero no ADN (ácido desoxirribonucleico).
El hecho de que sean pequeños, es decir, un peso molecular
menor a 10.000, hace que no ocasionen alergias y permite que conserven
su máxima eficacia cuando son ingeridos en forma oral. De
hecho, el calostro de todos los mamíferos es rico en factores
de transferencia y es vital para los recién nacidos a los
que se los dota de forma pasiva de inmunidad al ingerir el mismo
durante el amamantamiento o lactancia materna.
Sistema Inmunitario
Componentes del sistema inmunitario: Órganos y células
Muchos órganos en nuestro cuerpo cumplen un rol esencial
en el desarrollo y estructura del sistema inmunitario, entre ellos,
la médula ósea, el timo, los nódulos linfáticos,
el bazo, las amígdalas y las amígdalas faríngeas,
y el apéndice. Estos órganos son responsables del
crecimiento, desarrollo y funcionamiento de los linfocitos, los
glóbulos blancos que son los trabajadores claves del sistema
inmunitario. Los principales linfocitos son los linfocitos B, linfocitos
T, los linfocitos citolíticos naturales, los macrófagos
y las células dendríticas. Cada uno tiene un rol específico
en mantener la salud de su cuerpo y de su sistema inmunitario.
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Factores
de transferencia
La respuesta inmunitaria
Primera respuesta inmunitaria
La primera vez que su cuerpo se expone a virus o bacterias particulares,
le toma tiempo a su sistema inmunitario reconocer los organismos
invasores y descubrir cómo matarlos. Durante el tiempo transcurrido,
las bacterias y los virus crecen exponencialmente, incrementando
de este modo el lapso de tiempo necesario para eliminar completamente
la infección.
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Un corte en la piel daña las células y permite que las
bacterias ingresen al cuerpo, lo que señala una respuesta inmunitaria
de los macrófagos y otras células inmunitarias carroñeras.
Los mastocitos liberan químicos que provocan inflamación,
lo que permite que otras células inmunitarias ingresen al
área problemática.
Antes de que lleguen los refuerzos, los macrófagos y otras
células inmunitarias ya situadas comienzan a atacar a las
bacterias, a cortarlas en partes llamadas antígenos.
Los mismos son transportados a los nódulos linfáticos
donde los macrófagos se adhieren a los linfocitos B y a los
linfocitos T. Los linfocitos B comienzan a producir anticuerpos
específicamente para los antígenos o gérmenes
antes los cuales el cuerpo ha sido expuesto.
Los anticuerpos provocan la respuesta de ciertas células
inmunitarias como son los linfocitos citolíticos naturales,
los macrófagos y los linfocitos T asesinos para que envuelvan
y maten a las células infectadas por bacterias.
Los linfocitos T ayudantes señalan los anticuerpos y los
linfocitos T asesinos se dirigen a la herida.
Mientras que las células inmunitarias se encargan de los
gérmenes, otras células llamadas plaquetas comienzan
a curar la herida formando coágulos para cerrarla.
Segunda respuesta inmunitaria
La segunda vez que el cuerpo se expone a virus o bacterias particulares,
el sistema inmunitario reconoce el organismo invasor con mayor rapidez
e inmediatamente sabe cómo combatirlo. Dado que el lapso
de tiempo de estos pasos es menor, la infección puede eliminarse
con mayor rapidez. Transfer Factor activa una segunda respuesta
inmunitaria al tomar prestada la memoria inmunitaria de la vaca
y la gallina.
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Un corte en la piel
daña las células y permite que las bacterias ingresen
al cuerpo, lo que señala una respuesta inmunitaria de los macrófagos
y otras células inmunitarias carroñeras.
Los mastocitos liberan químicos que provocan inflamación,
lo que permite que otras células inmunitarias ingresen al área
problemática.
Antes de que lleguen los refuerzos, los macrófagos y otras
células inmunitarias ya situadas comienzan a atacar a las
bacterias, a cortarlas en partes llamadas antígenos.
Los linfocitos B, activados por las respuestas inmunitarias previas,
comienzan a producir anticuerpos específicamente para los
antígenos o gérmenes ante los cuales el cuerpo ha
sido expuesto. Los anticuerpos provocan la respuesta de ciertas
células inmunitarias como son los linfocitos citolíticos
naturales, los macrófagos y los linfocitos T asesinos para
que envuelvan y maten a las células infectadas por bacterias.
Los linfocitos T ayudantes señalan los anticuerpos y los
linfocitos T asesinos se dirigen a la herida.
Mientras que las células inmunitarias se encargan de los
gérmenes, otras células llamadas plaquetas comienzan
a curar la herida formando coágulos para cerrarla.
Linfocitos citolíticos naturales
Recientemente han habido investigaciones que descubrieron características
interesantes sobre los linfocitos citolíticos naturales,
o células NK. Los linfocitos citolíticos naturales
ofrecen la primera defensa crucial contra los agentes infecciosos
y las células enfermas. Hasta el momento, los científicos
tomaban por sentado que los linfocitos citolíticos naturales
venían equipados con la capacidad de realizar su trabajo
adecuadamente.
En la edición de febrero de The Journal of Immunology (Revista
Científica de Inmunología), los investigadores conducidos
por los doctores Christian Munz, Ph.D., y Guido Ferlazzo, Ph.D.
de la Universidad Rockefeller, publicaron dos artículos independientes
que exploraban el descubrimiento de que los linfocitos citolíticos
naturales requieren la activación y movilización de
otra fuente para buscar y destruir a las células enfermas.
Estos científicos también desarrollaron la hipótesis
de que la función de los linfocitos citolíticos naturales
puede ser “moldeada” o “dirigida” para desempeñar
la actividad específica de respaldo inmunitario.
Historia de los factores de transferencia
A fines de la década del 40, mientras estudiaba la tuberculosis,
el Dr. H. Sherwood Lawrence determinó que una sustancia en
un extracto de leucocitos (glóbulos blancos) tomada de un
individuo que se había recuperado de la tuberculosis podía
transferirle a un receptor que no había sido infectado todavía
una respuesta inmunitaria positiva a la tuberculosis. Le dio el
nombre de factor de transferencia a la sustancia.
Poco después de los hallazgos del Dr. Lawrence, los investigadores
comprendieron que los animales ofrecían una fuente efectiva
y económica de moléculas de factores de transferencia.
Y a pesar de que los factores de transferencia cumplían un
rol secundario en relación al “milagro” de los
antibióticos, los investigadores han llevado a cabo numerosos
estudios para explorar la seguridad y efectividad de los factores
de transferencia, y cientos de artículos científicos
se han publicado, que documentan los beneficios de los factores
de transferencia para la salud inmunitaria global así como
también para enfermedades específicas.
En la actualidad, diversos fabricantes ofrecen factores de transferencia
en complementos que varían desde calostro completo disecado
hasta extractos concentrados de factores de transferencia. Los factores
de transferencia que han sido extraídos y concentrados brindan
un complemento más potente. Algunos fabricantes además
combinan los factores de transferencia con ingredientes adicionales
que son considerados beneficiosos para la respuesta inmunitaria.
Fuentes de información:
Natural Immune Booster: Transfer Factor, William
J. Hennen, Ph.D., Woodland Publishing, 1998
The Super Supplement Combination for Optimal Immune Function: Enhanced
Transfer Factor, William J. Hennen, Ph.D., Woodland Publishing,
2000
“A New Basis for the Immunoregulatory Activities of Transfer
Factor—an Arcane Dialect in the Language of Cells,”
Lawrence HS, Borkowsky W. Cell Immunol, 1983.
Dorland's Illustrated Medical Dictionary.
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